Los incidentes en espacios públicos ocurren con mayor frecuencia de lo que se percibe comúnmente. Los peligros pueden estar presentes en aceras o calles debido a arquetas incorrectamente instaladas, superficies resbaladas, irregularidades en el terreno, o áreas en construcción con señalización deficiente. Estas condiciones pueden desencadenar accidentes que, en muchos casos, son imposibles de prevenirlos.
En situaciones donde los «riesgos» son atribuibles a entidades públicas o agentes privados, es poco común que éstos sean hallados responsables y obligados a responder a reclamaciones sin la presentación de pruebas periciales adecuadas. La recopilación de evidencias por un técnico especializado, que analice detalladamente los elementos implicados (como huecos, desniveles, tapas de cloacas mal colocadas, derrames de líquidos, insuficiencia en la señalización, etc.), puede ser crucial para el éxito de las citadas reclamaciones. Estas pruebas son fundamentales para demostrar que el accidente era efectivamente «inevitable» para la persona afectada.





