Los incendios provocan cada año importantes pérdidas, tanto en términos de vidas humanas como en daños económicos. La investigación de la causa de un incendio es crucial, incluso en incidentes de menor magnitud, ya que permite realizar estudios preventivos orientados a reducir sus impactos.
El estudio de un incendio es un proceso que exige una investigación detallada y profesional para identificar sus causas o responsables, empleando una gama de conocimientos técnicos especializados y evaluando a menudo el valor económico de los daños resultantes del evento.
En el ámbito de la investigación de incendios, se aclara su origen, distinguiendo entre causas accidentales y posibles indicios de actividad delictiva. Si se establece un origen accidental, desde la perspectiva de una aseguradora, se analizan las circunstancias que provocaron el siniestro para incorporar estos hallazgos en la valoración de riesgos y desarrollar estrategias preventivas.
Por otra parte, si se sospecha un origen delictivo, las conclusiones se remiten a la autoridad competente para avanzar en una investigación criminal con el objetivo de esclarecer los detalles del incendio.





